
Tú me preguntaste si mi timidéz era normal Y yo como un niño ya no pude soportar La necesidad de hablar contigo, de llamarte y escuchar tu voz
De seguirte por mar y por tierra, desde entonces sin control De golpear de noche tu ventana y escaparnos al azar
Porque este amor que tu y yo nos traemos
Ya no tiene explicación, ya no encuentra explicación
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